Insolvencia: la
Comisión recomienda un nuevo enfoque para rescatar las empresas y dar una
segunda oportunidad a los empresarios honrados
La Comisión Europea ha
presentado hoy una serie de principios comunes para los procedimientos de
insolvencia nacionales de las empresas que atraviesen dificultades financieras.
Se trata de centrarse, en vez de en la liquidación, en el estímulo de las
empresas viables para que se reestructuren en una fase temprana a fin de
prevenir la insolvencia. En vista de las casi 200 000 empresas de toda la
UE en peligro de insolvencia y de los 1,7 millones de personas en riesgo de
perder sus puestos de trabajo cada año como resultado, la Comisión desea dar a
las empresas viables la oportunidad de reestructurarse y mantenerse en actividad.
La reforma de las normas nacionales en materia de insolvencia dará lugar a ventajas
para todas las partes al contribuir a mantener la actividad de las empresas
viables y preservar los puestos de trabajo, al tiempo que se mejorará la
situación de los acreedores, que podrán recuperar una proporción de su
inversión mayor que la que recuperarían si el deudor se declarara en quiebra. Tras
quebrar, los empresarios honrados deberían conseguir rápidamente una segunda
oportunidad, porque está demostrado que tienen más éxito la segunda vez. La
Recomendación adoptada hoy sucede a una consulta pública hecha el año pasado
sobre un planteamiento europeo sobre la insolvencia, así como a una propuesta
de revisión de las normas vigentes de la UE sobre las insolvencias transfronterizas,
que fue aprobada hace poco por el Parlamento Europeo.
La vicepresidenta
Viviane Reding, comisaria de Justicia de la UE, ha declarado: «Las empresas son esenciales para generar prosperidad y empleo, pero
crearlas, y mantenerlas en funcionamiento, es arduo, especialmente en la actual
situación económica. En vista del número cada vez mayor de empresas que afrontan
dificultades financieras en toda Europa, tenemos que replantearnos nuestro
enfoque en materia de insolvencias empresariales. La primera empresa de
automóviles de Henry Ford quebró a los 18 meses, pero él perseveró y fundó una
de las empresas de más éxito del mundo. No debemos frenar la innovación: si un
empresario honrado fracasa, debería poder intentarlo de nuevo. Nuestras normas
sobre la insolvencia deben facilitar un nuevo comienzo».
Por su parte, el
vicepresidente Antonio Tajani, comisario europeo de Empresa e Industria, ha declarado:
«Necesitamos crear un mecanismo eficaz que permita
distinguir entre los empresarios honrados y los que no lo son, porque es algo
fundamental para reducir la estigmatización actual de la insolvencia. Esta
distinción debería contribuir a eliminar la discriminación contra los
empresarios que no quiebran de manera fraudulenta, de modo que puedan acogerse
a cualquier ayuda de mercado existente para abrir un nuevo negocio».
La Recomendación de
hoy de la Comisión contribuirá a aportar un marco coherente para las normas
nacionales en materia de insolvencia, al pedirse a los Estados miembros que:
· faciliten
la reestructuración de las empresas en dificultades financieras en una fase temprana (antes de iniciar un
procedimiento de insolvencia), evitando así largos y costosos trámites al
contribuir a un menor recurso a la liquidación;
· permitan a los deudores reestructurar sus
empresas sin necesidad de incoar un procedimiento
judicial;
· den a las empresas que sufran dificultades
financieras la posibilidad de solicitar una moratoria de hasta cuatro meses (prorrogable hasta un máximo de
doce meses) para adoptar un plan de reestructuración antes de que los acreedores puedan incoar procedimientos de ejecución
en su contra;
· faciliten
el proceso de adopción de un plan de reestructuración, teniendo en cuenta los intereses de los deudores y
los acreedores, con vistas a aumentar las oportunidades de salvar empresas
viables;
· reduzcan los efectos negativos de una quiebra
en las posibilidades futuras de los empresarios de abrir una empresa, sobre
todo mediante la liquidación de sus
deudas en un plazo máximo de tres años.
Próximas etapas: La Recomendación pide a los Estados miembros que
apliquen las medidas adecuadas en el plazo de un año. Transcurridos 18 meses
desde la adopción de la Recomendación, la Comisión evaluará la situación
basándose en los informes anuales de los Estados miembros a fin de determinar
si son necesarias nuevas medidas dirigidas a reforzar el enfoque horizontal en
materia de insolvencia.
Contexto
En una economía
dinámica y moderna, las insolvencias son inevitables. Alrededor de la mitad de
las empresas sobrevive menos de cinco años y en torno a unas 200 000 se
declaran insolventes cada año en la UE. Ello significa que cada día se declaran
insolventes unas 600 empresas. Una cuarta parte de las declaraciones de
insolvencia tiene una dimensión transfronteriza. Y el fenómeno se agrava: el
número de esas declaraciones se ha duplicado desde el inicio de la crisis y la
tendencia se mantendrá en 2014.
Por otra parte, hay datos
que sugieren que los emprendedores que han fracasado aprenden de sus errores y
por lo general tienen más éxito la segunda vez. Hasta el 18 % de los
emprendedores que tienen éxito han fracasado en su primer intento.
Por esta razón, es
esencial disponer de leyes modernas y procedimientos eficientes para ayudar a
las empresas con fundamentos económicos adecuados a superar sus dificultades
financieras y a los empresarios a tener una «segunda oportunidad». Sin embargo,
las normas sobre insolvencia de muchos Estados miembros orientan actualmente a
las empresas viables con dificultades financieras hacia la liquidación, en vez
de la reestructuración. También obstaculizan que se dé a los empresarios
honrados una segunda oportunidad tras la insolvencia mediante el
establecimiento de largos plazos de liquidación de deudas.
La experiencia
demuestra que cuanto antes puedan reestructurarse las empresas que atraviesan
dificultades, mayores serán sus posibilidades de éxito. Sin embargo, una
reestructuración temprana, es decir, antes de iniciarse un procedimiento de
insolvencia, no es posible en varios países (por ejemplo, Bulgaria, Hungría,
Chequia, Lituania, Eslovaquia y Dinamarca) y, si existe esta opción, sus
trámites pueden resultar ineficaces o costosos, lo que disminuye los incentivos
al mantenimiento de las empresas. Por último, en algunos países pueden pasar
muchos años antes de que los empresarios honrados que hayan quebrado puedan ver
liquidadas sus deudas antiguas y probar otra idea de empresa (Austria, Bélgica,
Croacia, Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta,
Polonia, Portugal y Rumanía). En el caso de las quiebras que no sean
fraudulentas, un periodo más breve para la rehabilitación en relación con las
deudas garantizarán que la quiebra no equivalga a una «cadena perpetua».
Las diferencias entre
las leyes de los Estados miembros inciden en las tasas de recuperación de los
acreedores transfronterizos, las decisiones de inversión transfronteriza y la
reestructuración de los grupos de empresas. Un planteamiento más coherente a
escala de la UE no solo mejoraría los pagos a los acreedores y el flujo de las
inversiones transfronterizas, sino que también tendría efectos positivos en lo
que respecta al emprendimiento, el empleo y la innovación.
Marco de la UE vigente en materia de
insolvencia
Las normas europeas en
materia de insolvencia transfronteriza se establecen en el Reglamento CE
1346-2000 Reglamento sobre procedimientos de insolvencia (el «Reglamento sobre
insolvencia»), aplicable desde el 31 de mayo de 2002. El Reglamento contiene normas sobre la
jurisdicción, el reconocimiento y la ley aplicable y establece la coordinación
de los procedimientos de insolvencia incoados en varios Estados miembros. El
Reglamento es de aplicación cuando el deudor de un Estado miembro tiene un
establecimiento o acreedores en otro Estado miembro.
En diciembre de 2012,
la Comisión Europea presentó un conjunto de medidas para modernizar esas normas
sobre la insolvencia. El 5 de febrero de 2014, el Parlamento Europeo votó a
favor de la propuesta de la Comisión, que ahora tiene que ser aprobada por los
ministros reunidos en el Consejo para convertirse en ley.
Paralelamente, la
Comisión puso en marcha en julio de 2013 una consulta pública sobre un enfoque
europeo sobre la insolvencia y la quiebra de las empresas a fin de recabar
opiniones sobre temas fundamentales como el tiempo necesario para liquidar una
deuda, las condiciones para incoar un procedimiento, las normas relativas a los
planes de reestructuración y las medidas necesarias para las PYME.
Varios Estados
miembros de la UE han recibido recomendaciones en el marco del Semestre Europeo
(ciclo de la UE de coordinación de la política económica) por las que se les ha
instado a reformar varios aspectos de sus regímenes de insolvencia, como es el
caso de España, Letonia, Malta y Eslovenia. Otros están reformando ahora sus
legislaciones para mejorar las posibilidades de rescate de empresas en
dificultades financieras, reducir los plazos de liquidación para los
empresarios o, de manera más general, mejorar el funcionamiento de sus normas
sobre insolvencia, como es el caso de los Países Bajos, Luxemburgo, Polonia,
Letonia, Chipre, Estonia, Croacia y el Reino Unido.




